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“Representar al Valdepeñero Ausente es sentirte orgullosa de tu lugar de nacimiento”
Lourdes Pacios, Valdepeñera Ausente 2018


Lourdes López-Pacios Navío, nacida en Valdepeñas, licenciada en Derecho y Escritora. Trabajó en varias empresas antes de publicar, en 2008, su primer libro, La Dama Judía. Después llegó El Ladrón de Secretos, el primer libro de una trilogía al que siguieron Tiempos de Penumbra y El Camino de las Rocas. También colaboró con Atlantis en los volúmenes de temas de actualidad en clave de cuento con Alma Negra, para la serie Golpe a la corrupción, y Morir de Amor para Madrid: Golpe a la violencia de género. Con La Cajera, su último libro hasta la fecha, ha dado un nuevo giro a su trayectoria literaria. Lourdes Pacios encarnará al Valdepeñero Ausente, en el Reencuentro que el Semanario JARAIZ, en colaboración con el Ayuntamiento de Valdepeñas, organiza para el próximo 26 de agosto. La cita será a las 12:45 horas en el Museo del Vino.

JULIAN GÓMEZ

-¿Qué te ha supuesto este pequeño reconocimiento, para representar a los valdepeñeros ausentes?
-Además de ser algo totalmente inesperado, este reconocimiento, que para mí no es pequeño, me llena de orgullo y de agradecimiento. Somos muchos los Valdepeñeros que estamos fuera de nuestro pueblo por uno u otro motivo, y estoy segura de que todos y cada uno de ellos, en mayor o menor medida, llevamos Valdepeñas en nuestro corazón. He de decir que cuando me ofrecisteis la posibilidad de representar este año a los Valdepeñeros Ausentes, al principio me invadió una extraña sensación de no merecerlo, de ser algo a lo que en realidad no tenía derecho…, es decir, salió esa parte de mí, esa parte que todos tenemos y que sale a relucir en determinados momentos, que se manifiesta en una sensación de no merecer las cosas buenas que te ocurren, y esta es una de ellas. Pero luego, pensando más profundamente, echando la vista atrás y recordando perfectamente aquel día en el que me marché a estudiar la carrera de Derecho a Córdoba, lo vi más claro. Lo reconocí y pensé: en realidad, si representar al Valdepeñero Ausente significa entre otras muchas cosas, sentirte orgullosa de tu lugar de nacimiento, decir siempre de dónde eres, alabar las cosas buenas de Valdepeñas, su gente, su gastronomía, su cultura y cómo no, sus vinos… creo que algo de eso merezco.

-Perteneces a una familia popular en Valdepeñas. ¿Mantienes un vínculo fuerte con tu pueblo? ¿Vienes a menudo?
-Mi padre se estableció en Valdepeñas en los años cincuenta, fundando el Sanatorio del Cristo, y mi madre se casó con él. Mi padre era Madrileño y mi madre de Jaén, así que a pesar de no tener ni una gota de sangre manchega por mis venas, soy Valdepeñera al cien por cien. Eso confirma lo que se dice de que uno es del lugar en el que nace, en el que se ha criado... Lo comparo con los hijos adoptivos, porque la paternidad o la maternidad no está en el hecho de llevar la sangre de tus padres… Aunque salí de Valdepeñas con 17 años para estudiar en la Universidad, y después me marché a vivir a Madrid, siempre he tenido, tengo y tendré un arraigo fuerte con mi tierra. Aquí está mi madre y tres de mis hermanos. Mis amigas y amigos de la infancia, de la adolescencia, de la juventud… Aquí también está mi padre y mi hermano mayor… Es un vínculo que ni quiero ni puedo romper. Vengo con frecuencia, aunque siempre digo que me gustaría venir más. Valdepeñas está presente en mi vida de muchas formas y una de ellas es a través de mis libros. En casi todo lo que escribo aparece de alguna o de otra forma. Es como mi pequeño homenaje a mi pueblo. Es mi aportación a que su nombre suene por ahí. Imagino que los lectores de La Dama Judía, el libro que más se vende, han conocido Valdepeñas a través de una novela y me pongo a imaginar a lectores de otros países, como México, donde se vende bien en formato digital y me digo: bueno, Valdepeñas, de forma novelada, ha salido al mundo. Eso está bien…

“A pesar de no tener ni una gota de sangre manchega, soy Valdepeñera al cien por cien”

-¿Qué te parece la evolución que ha seguido Valdepeñas en las últimas décadas? ¿Crees que su crecimiento urbano ha respetado su identidad?
-¿Es una pregunta trampa? Ja ja ja… Voy a ser sincera y a mojarme. Creo que desgraciadamente Valdepeñas perdió su esencia, su identidad digamos “visual” de pueblo hace mucho tiempo…No creo que haya habido ningún gobierno local que haya respetado ni seguido unos planes urbanísticos adecuados para preservar un patrimonio y un trazado de calles evolucionado, pero respetando su esencia. No quiero tampoco decir que nuestro pueblo haya sido nunca un lugar especialmente bello, de calles bien trazadas y edificios de un estilo arquitectónico determinado, pero desde luego me hubiera gustado que todos los gobiernos que han pasado por su Ayuntamiento, hubieran tenido una visión única en este aspecto. Habría sido bueno que las fachadas de los nuevos edificios, mantuvieran ciertas características comunes, adaptadas, dentro de la modernidad, a un estilo más acorde con nuestra naturaleza como pueblo manchego… ¿Un imposible? Probablemente sí, si priorizamos criterios económicos. Desde luego no hubiera sido una buena política…
-¿Qué echas de menos de la Valdepeñas que dejaste?
-Bueno, echando la vista hacia atrás y con un poquito de nostalgia, aquellas tardes en la Plazoleta junto a mis amigas y amigos jugando al churro…, comiendo pipas y comprando helados de La Sabina… Aquella libertad de ir por dónde fuera sin peligro, aquellas tardes en casa de mis amigas viendo películas y merendando. Los bailes en la OJE, los primeros amores… tantas cosas. Pero quizás sean cosas de la edad. Hay algo que me produce tristeza y es que cuando me marché, al volver una y otra vez, reconocía casi a cada persona que veía por la calle. Ahora me pasa lo contrario, que casi no reconozco a nadie… Pero tengo suerte, porque Valdepeñas sigue estando aquí y siempre tendré un lugar al que volver.

-¿Sigues la actividad cultural de Valdepeñas? ¿Cómo la encuentras? ¿Con cuál de sus facetas te identificas más o valoras mejor?
-Afortunadamente el mundo en red tiene muchas cosas buenas y una de ellas que con dar un clic, sabes qué pasa en tu pueblo. Adoro los Museos de Valdepeñas, y te das cuenta de su calidad cuando viajas y ves lo que hay por ahí… Ese maravilloso Auditorio en el que se representa lo mejor de la oferta cultural del momento, los maravillosos grupos de teatro, Trascacho, Entrebambalinas, el grupo de Teatro del Francisco Nieva, las exposiciones y concursos de pintura al aire libre, el grupo Quimeras de poesía… Todo me gusta y despierta mi interés. Pero hay una exposición a la que le tengo especial cariño, la Exposición Internacional de Artes Plásticas, y no sólo por la importancia y el prestigio que ha alcanzado a nivel internacional, sino porque en mi casa se hablaba de ella desde pequeños, ya que a mi padre le encantaba el arte y adquirió varias obras de la exposición. Me gusta que haya escritores, grupos de lectura, que la gente joven se sienta motivada por la palabra escrita, por el teatro y por cualquier expresión artística y cultural.

-La Cajera es tu libro más reciente. Su argumento invita a pensar en un guión de película ¿Sería posible algo así? ¿Escribes con el objetivo de generar nuevos lectores?
-La verdad es que escribo lo que me gustaría leer, por eso me divierte escribir. Llevas razón y La Cajera sería una película perfecta… pero es un mundo difícil en el que entra el que entra. Te voy a contar una cosa que me ocurrió: quería tener información de cuál es el proceso, canales o vías para llegar a algún director de cine. Hice búsquedas incansables en Internet para obtener teléfonos o emails, llamé, mandé correos… y sólo uno me contestó, ni siquiera Almodóvar por ser de la tierra… ja ja, Juanma Bajo Ulloa. Muy educado y amable me dijo que si el mundo de la literatura estaba mal, no me podía imaginar el del cine, en el que hay un puñado de productoras que se reparten el pastel y allí no hay quien entre. Bueno, como fue un intento tampoco iba a frustrarme por algo así, ya que a mí lo que me gusta e interesa es escribir.

-La novela histórica está presente en varios de tus libros y es siempre un género demandado. ¿Conviven bien tu rigor documental con tu capacidad para la ficción?
-La novela histórica es un género que interesa porque a través de una actividad lúdica como es la lectura, aprendemos y comprendemos cómo y por qué ocurrieron las cosas. Pero también es un género difícil porque hay que ser muy respetuoso con fechas, hechos y situaciones para introducirlas en algo que te estás inventando. Pero ¡ojo!, no deja de ser novela… A mí se me criticó en alguna ocasión, que no fui demasiado cuidadosa con el nombre de alguna Iglesia, o con algún dato exacto…, pero pienso respetando determinados parámetros que no puedes cambiar, también está la libertad del escritor de escribir lo que quiera, porque es su historia. No estamos hablando de un ensayo, de una tesis o de un trabajo científico. En cualquier caso, yo intento documentarme lo mejor posible acerca de todo lo que escribo, para ser rigurosa conmigo misma y con mis lectores.

-Internet hizo entrar en crisis y ha obligado a reinventar la industria discográfica. Pero se diría que ha dado un fuerte impulso a la producción literaria ¿Qué piensas?
-Yo tengo una opinión muy clara en esto, y es que Internet ha abierto un mundo de posibilidades para la creación y el talento. Ha hecho más democrático el oficio de escritor en el sentido de que hoy en día existen multitud de plataformas serias, en las que uno puede lanzar su trabajo al mundo. Un autor puede llegar a un público objetivo de una manera más fácil e instantánea, que antes sería impensable. Luego está el reverso de la moneda y nos encontramos con el problema del pirateo contra el que no podemos luchar… Yo sé a ciencia cierta el número de descargas ilegales que hay de mis libros y ¡alucino!, por eso siempre apelo a la honestidad de la gente para intentar proteger las obras de creación literaria o de cualquier otra.

-¿Qué nos puedes adelantar de tu intervención del 26 de agosto ante tus paisanos?
-Estoy muy muy ilusionada, y tengo verdaderas ganas de que llegue el 26, para agradecer en persona esta oportunidad. Valdepeñas es un sitio grande, lo digo con el corazón y lo que quiero es que sea un acto divertido y participativo en el que un grupo de amigos se juntan para celebrar algo: que todos somos Valdepeñeros.



25/07/2018 | JULIÁN GÓMEZ
 
     
 
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