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La lluvia retrasó pero no impidió la celebración de Almedina Mora
Un tormenta minutos antes de la inauguración hizo temer por el festival


“Abuelita, está lloviendo mucho y no va a haber fiesta”, contaba anoche por teléfono una niña con la voz rota de pena bajo la sombrilla de un bar a la caída de la tarde en Almedina. Pocos metros más allá, José Antonio Talavera, alcalde de la localidad, investido de emir, se lamentaba de forma parecida: “la gente tiene ganas, lo retrasaremos y a ver qué pasa”. A falta de cuarto de hora del inicio oficial de la tercera edición de Almedina Mora una tormenta de verano dio al traste con gran parte del trabajo realizado en los últimos días por los vecinos.
Las lonas que engalanaban las calles chorreaban lacias en pocos minutos movidas por el viento, las 20.000 velas que los habitantes llevaban prendiendo desde las cinco de la tarde para iluminar la localidad, rodaban mojadas y apagadas por todas direcciones. La desolación hizo fortín en Almedina en cosa de minutos. Pero la desolación duró lo mismo que la tormenta.
En cuanto pasó la nube cuadrillas de jóvenes armados con fósforos volvieron a recorrer el camino a la fuente para prender las velas de nuevo. Para reconstruir los dibujos y las figuras de cera que marcaban el camino hacia el zoco demostrando un carácter irreductible. Entre ellos estaban Iris y Tobías, él de Utrech, ella de Rotterdam, dos de los holandeses que cada año llegan a Almedina a perfeccionar su español. Ambos son reincidentes en la organización del festival, pues les gustan que sus viajes coincidan con la cita. “Nos encanta, en Holanda no hay nada como esto y nos encanta participar, es mucho trabajo pero nos hace sentir parte del pueblo”, explica Iris, “esto de hoy ha sido un poco holandés, organizar una fiesta y que empiece a llover justo antes”, bromea. “Es muy trabajoso lo de las velas pero merece la pena”, se lamenta Tobías mientras sigue con su labor.
Como ellos, nadie se quedó abatido lamentándose de la mala suerte. Todos colaboraron en lo que pudieron y en algo más de media hora las calles que habían quedado desiertas volvieron a cobrar vida y luz mientras la comitiva inaugural recorría la calle Mayor con sus soldados, bailarines, caballos, tambores y autoridades. El zoco se llenaba de gente que caminaba en todas las direcciones, que curioseaba entre los puestos, que reponía fuerzas en las cantinas o que observaba la torre de la iglesia cambiando a cada poco de color.
A las once y media, con algo de retraso acumulado, comenzaba el primer espectáculo de magia que atraía a muchos curiosos de todas las edades, mientras otros se detenían en la zona de juegos populares o visitaban los campamentos de los soldados. Al final, la tormenta solo dejó en Almedina el susto, algún charco en la calle y una temperatura más respirable. Las ganas de diversión se quedaron intactas y seguirán así hasta el domingo cuando el Festival cierre sus puertas.

Gastronomía, charlas y jinetes del emir

Las actividades se reanudaron el sábado a las 11 de la mañana y se sucederían cada 20 minutos durante toda la mañana. Ya en horario de tarde se retomaron a las 19.40 con la charla del heraldo real en la Exposición de Torturas. A las 20 los soldados recaudaron impuestos entre los mercaderes y lucharon cuerpo a cuerpo. A continuación bufones de la corte llegados de tierras lejanas realizaron un desfile acompañados de música y les tomó el relevo un espectáculo aéreo y cómico. A las 21.20 otra charla ahondó en los antiguos oficios de la agricultura. A su fin, jinetes y soldados del emir se enfrentaron en una batalla. A las 22 hubo cuentacuentos para niños y a las 22.20 los seres mitológicos tomaron el zoco al ritmo de los tambores. A las 22.40 fue el turno de los músicos locos de la corte antes de que a las 23 comenzara el espectáculo de danzas árabes de Safiya Aisha.
A los niños les quedaban aún dos talleres, uno para hacer pulpos con lana y otro de carabelas. A medianoche los pasacalles y los espectáculos circenses se sucedieron hasta la 1.40 horas. A las 0.40 en el campamento de soldados se pudo escuchar una charla didáctica y a la 1 en el atrio de la iglesia la Orquesta Sinfónica de Ciudad Real ofreció un concierto.

Fiesta hasta medianoche

El domingo 5 la feria comenzó a las 11.20 con una nueva exhibición de danzas. Durante toda la mañana los talleres infantiles, los pasacalles y los espectáculos de circo se sucedieron de nuevo cada 20 minutos. A las 13.20 los bailarines y malabaristas del reino, formados por los miembros de CultHisMe acudieron a Almedina al ritmo de la música para deleite del público. A las 14 los jinetes del desierto y los soldados del emir cabalgaron juntos por el mercado antes de la parada del buen manjar a las 14.20.
Con la reapertura del mercado a las 19.30 volvieron las rondas de soldados, los talleres infantiles, los pasacalles e incluso una violenta trifulca tabernaria a las 20.45. La banda Filarmónica de La Mancha actuó a las 22 horas. Tras la música volvieron los talleres, pasacalles y espectáculos de circo. A las 23 horas los jinetes del desierto y los soldados del emir se despidieron del público asistente con un desfile de antorchas y banderas y el último pase itinerante fue a las 23.45 protagonizado por los duendes del bosque. El mercado cerró sus puertas con el toque de la medianoche.

Fotos: Los jóvenes holandeses Iris y Tobías; la iglesia iluminada con velas; la comitiva inaugural y una vecina colabora en el encendido de velas


08/06/2018 | MULTIMEDIA
 
     
 
Almedina 2018 Iris y Tobías.JPG Almedina Mora 2018 Comitiva inaugural.JPG Almedina Mora 2018 Vecina enciende velas.JPG Almedina Mora 4 Iglesia iluminada.JPG
 
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