http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Opinión
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
El delito de ser monja
Le rompen la nariz por ser religiosa


Pareciera que los defensores del laicismo están como perros rabiosos buscando la presa a devorar. Nuevamente han profanado la capilla de la Universidad complutense de Madrid y en Granada, Rosario una joven religiosa que cuida niños con problemas, en plena calle y sin habito que la identificara como religiosa, un asaltante le ha roto la nariz al grito: “Por monja”. Esto unido a los proyectos de ley de rancios laicistas que buscan anular la presencia de la Iglesia y quisieran matar al mismo Dios, nos llevan a tomar consciencia que estamos viviendo “días de odio”.
El gran teólogo español Olegario González de Cardenal escribía el pasado domingo en el ABC: “Las expresiones de este odio emergente aparecen no solo en discursos del Parlamento y en otros hechos públicos sino en la vida diaria”. Frente a tantos problemas que los políticos tienen que enfrentar como el paro, la emigración, la unidad de España, la economía, etc., pareciera que sus problemas se reducen al nacionalismo independistas de Cataluña y al ataque de la religión e Iglesia católica. En la sociedad española como sigue señalando Olegario González, “no todo es política ni la política lo es todo; hay muchas cosas sagradas, intocables e irrenunciables antes y después de ella”. Ciertamente con los perros rabiosos laicistas anticlericaristas que no escuchan y solo ladran, sólo queda el silencio e indiferencia y recordar aquel dicho de “perros ladradores, poco mordedores”. Aunque últimamente están sacando sus colmillos y mordiendo a gente inocente como ha ocurrido en el caso de Rosario.
Hoy me coloco al lado de esta religiosa y tantas que silenciosamente están dando su vida al servicio de los pobres, enfermos, ancianos o en misiones. Como Rosario, ellas no son políticas sino mujeres que significan un grito potente en este mundo del valor de Dios sobre todo. Una religiosa es capaz de perdonar como seguro lo ha hecho Rosario a su atacante que le ha roto la nariz. Una religiosa puede repartir cariño a manos llenas porque recibe con abundancia el amor de Dios. Ser religiosa es creer que sin lugar a dudas la vida es para darla, y no para guardarla en egoísmos. La religiosa se acerca al enfermo que nadie quiere atender, al niño en la escuela, al anciano en el hogar y todos ellos reciben su ternura contagiosa. Una religiosa muestra con toda clase de evidencias que “todo lo tiene por basura” después de haber conocido el amor de Jesucristo.
Rosario como toda religiosa o monja tiene claro que ser religiosa no es un delito porque es renunciar a la seguridad, a los honores, a la riqueza y al poder. Es vivir sonriendo, amando y creyendo. También una religiosa es una mujer con mil imperfecciones y defectos. Sin embargo lo que brilla en ella y no descubrió el joven que le rompió la nariz a Rosario, es su amor consagrado a Dios y a los pobres como es el trabajo diario de esta religiosa en esos niños especiales a los que se dedica en Granada.
En Rosario, en la profanación a la capilla de la universidad de la complutense y en tantos políticos que se llenan la boca de tonterías y ataques a la Iglesia, los cristianos vemos a Cristo que hoy en nuestras calles sigue siendo perseguido e injuriado y sólo nos repite: “No tengáis miedo”. Es la hora de rezar, de callar y hablar denunciando mentiras e in justicias como éstas. España no puede construirse en la injuria laicista que condena a curas o monjas o cristianos comprometidos. De ellos, de su verdad, de su ética y compromiso con los pobres necesita la nación española. Necesitamos de hombres y mujeres que construyan la unidad de la patria basada en la paz, la piedad y el perdón. Como muy acertadamente señala el teólogo González Cardenal: “Las tres palabras paz, piedad, perdón, deben presidir el comienzo de todas las acciones y no sólo ser recitadas al final ante los desmanes consumados”.
Ojala que haya muchas jóvenes que como Rosario cometan el delito de ser monja; un delito de amor y perdón que es capaz de dejar su familia, su patria y amigos solo por servir a Dios y a los pobres.




26/06/2017 | Ángel García Rodríguez. Valdepeñero ausente 2014
 
     
 
monja 2.jpg
 
joroba.es | programacion web