http://www.corcovo.com/
    jaraiz.net  |  Noticias  |  Opinión
 
 
  Portada  
  Noticias  
      Valdepeñas  
      Manzanares  
      Comarca  
      Cultura  
      Deportes  
      Opinión  
      El Comentario  
      Provincia/Región  
  El comentario  
  Emprendedores  
  Encuestas  
  Enlaces  
  Contacto  
  Crónicas Plenarias  
 
España en cuesta abajo



La situación política de España, sacudida por fiebres y luchas, se está degradando de día en día en asuntos muy serios que atañen a la supervivencia de la Nación y los ciudadanos siguen disfrutando del verano como tal cosa. Se ataca a la monarquía con dureza desde el máximo responsable de la autonomía catalana y el Gobierno se pone de perfil. Los asesinos etarras aparecen en la televisión pública como colectivo de presos políticos y el Gobierno se pone de perfil. La independencia catalana sigue hacia delante de acuerdo a su guión y el Gobierno se pone de perfil sin aplicar el artículo 155 de la Constitución, a pesar de todo tipo de humillación, como algo ya casi habitual y natural, que sufren los ciudadanos españoles no independentistas. Un Partido de ámbito nacional sostiene que Ceuta y Melilla son marroquíes y aunque ello supone una ignorancia mayor aún que la de un graduado en ESO el Gobierno se pone de perfil. Centenares de inmigrantes asaltan España con violencia, hiriendo gravemente a las Fuerzas de Seguridad, írritas siempre, y el Gobierno se pone de perfil. Mientras, la pelota de la desmembración de España, de acuerdo a las leyes gravitatorias, ha empezado a caer por la escalera de la decadencia política y la agonía histórica, y no hay quien la pare, y cuanto más tarde en pararse requerirá mayor dureza gubernativa. Es el pecado de largos años de gobierno de laxitud y lenidad, favorecidas por una ley electoral oligárquica. Desde luego no la puede parar un Gobierno que está sólo para estar y no para ejercer sus altas funciones ejecutivas, ni para aplicar un programa político de ámbito nacional que pueda parar en seco esta pelota del centrifuguismo. Sencillamente este gobierno sin legitimidad democrática de origen y sin la legitimidad que le pudiera dar un buen ejercicio de mando – como diría Teodoro García Egea - o tira de la chequera del Estado para pagar a los que le vendieron el voto con contrato sinalagmático o concede criminalmente lo que la Constitución le impide conceder. Y con toda la desfachatez que siempre tiene la izquierda en el poder se reparte la finca del Estado entre los más próximos. La caridad bien entendida…
El inicio del ascenso al poder del despotismo hitleriano tuvo menos señales estridentes, que advirtieran a los alemanes del peligro mortal, que este preocupante caos de la situación política española. A Hitler la ciudadanía alemana lo tomaba a broma todavía en el 31 y cuando en el 33 lo empezaron a tomar en serio ya era muy tarde. Los alemanes siempre creyeron que Hitler era un monigote, al que los que movían con los hilos invisibles – que tenían objetivos más racionales, prudentes y cautos – y que finalmente tendrían el poder verdadero, pagaban los impecables uniformes en tiempos de hambre de sus jóvenes bárbaros. Pero si Hitler fue una marioneta dejó de serlo el primer día que fue nombrado Canciller. Puigdemont no es una broma. Torra no es una broma. Y tampoco Pablo Iglesias es ninguna broma.
Ni siquiera los judíos alemanes se mostraron demasiado preocupados ante la subida al poder de Hitler. Se engañaban con la ilusión de que un “ministre jacobin” ya no era un jacobino, de que un canciller del Reich depondría, por supuesto, la vulgar actitud de un agitador antisemita. Y, por último, ¿podía imponer nada por la fuerza a un Estado en que el derecho estaba firmemente arraigado, en que tenía en contra a la mayoría del Parlamento y en que todos los ciudadanos creían tener aseguradas la libertad y la igualdad de derechos, de acuerdo con la Constitución solemnemente jurada? Pero luego se produjo el incendio del Reichstag. El Parlamento desapareció y Göring soltó a sus hordas: de un golpe se aplastaron todos los derechos en Alemania. De nada sirven los derechos civiles y políticos si el Gobierno no tiene fuerza – ni ganas – en aplicar una Constitución que ya era letra muerta.
La Ley para la Protección del Pueblo Alemán se parece demasiado a los decretos que segrega el Sr. Torra. Lo mismo que aquella Ley impedía la representación o publicación de obras de autores judíos, la Cataluña de Torra sanciona la representación o publicación de obras para castellanoparlantes. Y es que sin duda los españoles ensuciamos para los nazi-catalanes, los sin mácula, los carteles de los teatros de Cataluña con el español.
Y los españoles seguimos tomando el vermut al borde del abismo nacional. Frente a los grandes problemas de la supervivencia nacional nos enredamos ahora en una trama conspirativa contra el actual líder del PP, instrumento fundamental en la recuperación de España. En vez de alta política que afronte el destino de una Nación desnortada, el poder se mueve en conspiraciones de sentina y albañal que no sacarán a España del atolladero, pero que siembran cizaña en la opinión pública contra su principal adversario político, Pablo Casado. Para ello el Gobierno tiene como aliados jueces que parecen podemitas – no decimos que lo sean - ya que pugnan por convertir sus juzgados en comités de salud pública. Todo está inventado. Todo se ha visto más veces. Repetido hasta la náusea. Distintas varas de medir los mismos pecados dependiendo de quienes sean los pecadores.
A Luis García Montero, la poesía de la experiencia - ¿qué poesía sublime no es la expresión feliz, la acuñación divina de una experiencia humana? – no lo han hecho Ministro de Cultura porque se diría que el Gobierno ya es un Frente Popular, pero sí Director de nuestra Cámara de Literatura del Reich y del Consejo Cultural. Sus grandes méritos sin duda están en conseguir premios literarios para sus camaradas, aunque los trabajos de aquéllos llegasen fuera de concurso – eso se anda diciendo por Facebook -. Porque lo que dicen sus poemas son puras banalidades, si bien nos agrada que aún mantenga en la forma expresiva el oficio de buen artesano de poesía. Se respira en el aire el advenimiento de algo oscuro, cobarde y ruin. Uno recuerda las palabras de Shakespeare: “So foul a sky clears not without a storm” ( Un cielo tan cargado no se despeja sin tormenta ). La creciente y peligrosa tensión general sólo se puede romper con unas elecciones legislativas, que den la posibilidad de volver a respirar aire fresco en una atmósfera civil y educada, sin irritación y sin odio.


16/08/2018 | Martín-Miguel Rubio Esteban
 
     
 
martin miguel.jpg
 
joroba.es | programacion web